Egoísmo, indiferencia, hipocresía, vanidad, sobervia, cinismo e intolerancia son los atributos esenciales de este sector “los caviares” el cual basa su filosofía de vida en el dinero o el poder que este genera.
La PUCP con la venia de su administración ha permitido y hasta propiciado un ambiente político lleno de intransigencia, en donde es fácil vislumbrar afiches y accesorios con lemas insultantes hacia la figura del cardenal cipriani y hacia todo lo que representa la época del fujimorismo.
Por una parte identifican al fujimorismo con denominaciones como corrupción, robo y atentados contra los derechos humanos, obviando descaradamente que muchos vienen de familias con empresas en donde los trabajadores laboran más de 8 horas, sueldos insuficientes son los primeros en escarbar la ley y el fisco para evadir y/o aplicarlas las ordenanzas a su beneficio no importa si perjudican a otros, atentan contra los derechos de estas personas pero esto es aceptable.
Gracias a la administración reinante es fácil escuchar entre los estudiantes frases como: “yo voto la basura al suelo ¡que limpien para eso pago!” “la venganza es mi derecho”, “no me interesa su situación cada quien tiene su oportunidad”, “ellos tienen que cumplir la ley es su problema si se perjudican”, “Alan García y Toledo pasan porque robaron poquito”.
Sobre estas frases basan los principios de una educación dice de primera calidad, que mas tarde defenderán y aplicaran para ganar el poder tan ansiado por ellos, pero un poder sin importar la solidaridad ni la justicia.
De allí nace una escala de valores pero gradual si es poco es aceptable pero si es mucho ellos tienen la obligación de condenar, algo bastante contradictorio y acorde con “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”
Ellos son los que marcan una diferencia entre clases “juntos pero no revueltos” pero cuando hablan de injusticia social recurren a su bien ilustrada biblioteca , antes de reconocer que el verdadero problema radica en la intolerancia de ellos hacia un acercamiento a una población , sin dadivas , ni limosnas sino con oportunidades dándoles un aprecio justo y razonable por su trabajo .
Al parecer el término “plusvalía “el excedente de trabajo no remunerado, es una palabra que jamás aplicaran en sus niveles empresariales, porque dependen de esta para mantener el status social acostumbrado sin el cual no podrían sobrevivir.
En sus negocios es fácil para ellos aprovecharse de la necesidad humana, del esfuerzo juvenil, mienten, hacen coimas, tráficos de influencias cualquier atentado contra los principios humanos para no afectar su economía y pertenecer a una clase que quizás muchos no están en condiciones de ubicarse en esa categoría pero, pero la apariencia es la que manda.
Los contratos de buena fe son solo un formulismo, para adecuar sus términos a determinado beneficio en particular, ya sea de salud, bienes, servicios u otros.
Admiran todo lo extranjero pero son incapaces de aplicar ese estilo de vida en su país de origen.
Es hora de concientizar a los jóvenes de esta amenaza, inculcando desde los inicios de nuestra educación los principios básicos de una sociedad con integración, dignidad y justicia, comencemos con nosotros mismos dando el ejemplo.
Por un Perú con integración y justicia social.
Sofía

